-(corazón) Pero es que le quiero, joder, le quiero. No sé si podré hacerlo.
-(cerebro) Claro que puedes. El único problema aquí eres tú.
-(corazón) ¿yo?
-(cerebro) No seas tan ingenuo. Sabes de sobra que no tienes la menor intención de dejarle ir. Sufres con y sin él, pero no haces por cambiar nada.
(corazón, enmudece, ya que, como acostumbra, se queda sin razones a las que atenerse)
-(cerebro) Dolerá. No te voy a mentir, no puedo. Pero, si lo que de verdad quieres es acabar toda esta mierda, primero tendrás que aceptar que dolerá, y que no va a ser fácil.
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